¿Por qué es
importante el docente investigador?
Mucho
se ha cuestionado desde diferentes momentos, situaciones y condiciones, el
porqué la importación de modelos educativos, el porqué de la presencia de
teorías extranjeras en nuestras escuelas; el porqué de enfoques , explicaciones
y perspectivas de diferentes disciplinas
que poco o nada aportan a las prácticas escolares cotidianas, cuando el trabajo
escolar lo hacen los docentes, acumulando y acumulando experiencia.
Entre
otras razones, porque la experiencia no se traduce necesariamente en
conocimiento ni se transfiere en prácticas diferentes y mejores en automático.
Por
lo tanto, considero que es importante que l@s docentes que dia a día realizan
trabajo escolar, día a día enfrentan los problemas cotidianos tanto
metodológicos, didácticos, de interacciones con alumnos, padres de familia,
autoridades, el entorno, etc, pudiesen y debiesen investigar desde lo que conocen
y viven para sistematizar la experiencia referida y lograr explicaciones,
comprensiones y transformaciones pertinentes, realistas, contextualizadas.
¿Cuál es el resultado de unir
reforma e innovación?
Recurriendo
a alguna de las consideraciones de Rosa María Torres, que recién leimos, habría
que estar claros de que al hablar de reformas, se piensa en cambios, pero hay
cambios sólo superficiales, que son más de lo mismo; de ahí la necesidad de
plantearse una reforma con innovaciones, pensadas y sustentadas para mejorar,
en el entendido de que una innovación,
mínimamente implicaría no sólo lo diferente sino lo consciente, lo reflexionado, lo coherente
individual y socialmente.
¿Qué sucedería si se
democratizara el aprendizaje y el docente investigara para transformar
su realidad contextual?
Con dicho
escenario, entiendo que la comunicación
y las interacciones en general, se desarrollarían sin los conflictos de poder
que se viven en las aulas y en las instituciones; los ambientes de aprendizaje y los contenidos
tendrían que ver más con la realidad inmediata y mediata, sin simulaciones ni
mundos aparte (es decir, la realidad extraescolar por una parte y la “realidad”
escolar, por otra), lo que implicaría estar construyendo alternativas de solución
a los problemas no de la escuela sino de
la realidad contextual.